Soy un señor cafeinómano que vive en Altea, sin demasiada tontería. Ruego me disculpen payasos y graciosos pero no soy buen cliente.
Atención: No quiero flores, ni limosnas, ni besos debidos, detesto la falsa compasión, las lágrimas de cocodrilo y los regalos de compromiso. Solo tu sonrisa, un guiño o quizás una caricia deseada. ¿Puede ser demasiado? ¿Será que uno desea lo que no tiene? Es posible, pero merece la pena intentarlo.
Os recuerdo que me cargaré cualquier comentario estúpido.
--> Lo demás me lo preguntas.